Cómo se obtiene y se verifica cada cifra
Una calculadora laboral tiene un problema de fondo: el número que devuelve no lleva escrito de dónde sale. Cuando una cifra cambia en el BOE, las webs que la copiaron de otra web no se enteran. Este sitio está construido para no depender de que alguien se acuerde.
De dónde sale cada número
Ninguna cifra se escribe a mano. Se descarga el XML del texto consolidado del BOE, se extrae el valor del articulado por programa, y se guarda junto a la norma, el artículo, el enlace directo a ese artículo y la fecha en que el BOE consolidó ese texto. Un valor al que le falte cualquiera de esos campos no compila: el sitio no se puede publicar.
Se usa el texto consolidado y no la publicación original porque las leyes españolas se reforman constantemente, y el artículo que se publicó en su día puede llevar años sin regir.
Qué se hace cuando el BOE se contradice consigo mismo
Un artículo puede tener varias redacciones conviviendo en el texto consolidado, y no siempre manda la de fecha de vigencia más alta. Hay decretos-leyes que programan una reforma para una fecha futura y luego no se convalidan: su redacción se queda ahí, con fecha posterior a la que de verdad rige. Elegir por fecha de vigencia haría citar una norma muerta.
Aquí se elige la redacción de publicación más reciente entre las que ya están en vigor, porque una reforma posterior siempre se publica después de la que sustituye. Y se guarda qué norma introdujo esa redacción, que es la que se cita.
Qué pasa cuando un dato no se puede verificar
No se estima, no se infiere y no se copia de otra web. El dato se declara pendiente, se conserva la última cuantía publicada con su norma —para poder decir «lo último publicado fue X, del año Y», que es verdad— y las calculadoras que lo necesitan se niegan a calcular y explican por qué.
Ahora mismo hay 306 valores verificados y uno pendiente de que se publique la norma que lo fije.
Qué pasa el 1 de enero
Las cuantías anuales caducan solas. El salario mínimo de un ejercicio se suele publicar en febrero con efectos retroactivos a enero, así que durante varias semanas el del año nuevo sencillamente no existe. En ese hueco, las calculadoras no arrastran la cifra del año anterior con la etiqueta cambiada: dejan de calcular y lo dicen. Es la diferencia entre estar incompleto y estar equivocado.
La verificación humana
La extracción automática garantiza que la cifra está en el texto consolidado y que la versión elegida es la vigente. Lo que no garantiza es que la norma citada sea la aplicable al caso: eso lo comprueba una persona. Cada motor de cálculo va acompañado de sus pruebas, y cada prueba lleva escrito el fallo concreto que impide: hoy son 334 y ninguna versión se publica sin pasarlas todas.
Cuánto se tarda en corregir
El compromiso es incorporar un cambio normativo en menos de 48 horas desde su publicación en el BOE. Además, una comprobación automática impide publicar el sitio si algún valor lleva más de noventa días sin reverificarse contra su fuente. No es una promesa: el despliegue ejecuta esa comprobación y otras cinco —enlaces al BOE, cifras sin fuente, originalidad, relleno y las pruebas de los motores— y si una sola falla, no se publica.
Quién hay detrás
El método de arriba lo aplica una persona con nombre y apellidos, no un equipo anónimo:
Estela Martínez
La lista de quienes firman está escrita en el código como lista cerrada, y un nombre que no esté en ella hace fallar la compilación. Es la única forma que se nos ocurrió de garantizar que aquí nunca aparezca una firma inventada.
Lo que este método no cubre
El convenio colectivo manda sobre buena parte de lo que aquí se calcula, y hay más de cinco mil convenios en España. Las calculadoras aplican el mínimo legal; si tu convenio mejora algo, el resultado real será mayor. Tampoco se cubren los regímenes especiales salvo cuando se indica, ni las particularidades forales de Navarra y el País Vasco en materia fiscal.